Reserva Palacio Real y Prado con antelación — sobre todo fines de semana y temporada alta — o pierdes las mejores horas en colas.
Mejores estaciones: primavera y otoño suelen ser lo más agradable para caminar; en pleno verano el calor aprieta — el itinerario aligera el mediodía.
Ritmo: Madrid premia las noches largas; el plan deja hueco para tapear sin reservas rígidas en cada comida.
Uso de la guía: sigue los bloques en orden, pero trata los descansos como parte del recorrido.
